Edición 497
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Entre luces y sombras, fotógrafo de la UAEMéx cumple 25 años retratando la vida universitaria

Toluca, Méx.- Detrás de cientos de imágenes que han documentado actos académicos, actividades culturales, jornadas deportivas y momentos clave de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), está la mirada de Lázaro Hernández López, fotógrafo de la Dirección General de Comunicación Social Universitaria, quien este 2026 cumple 25 años de trayectoria dentro de la institución.

Su historia, sin embargo, no comenzó con una cámara en las manos, sino con una infancia atravesada por la contemplación, el contraste social y las dificultades económicas. Originario de San Mateo Otzacatipan, en Toluca, Lázaro creció rodeado de campo, cielos abiertos, insectos, flores y paisajes que, sin saberlo, fueron moldeando la sensibilidad visual que años más tarde definiría su trabajo.

El cambio llegó de golpe cuando, a los seis años, dejó atrás esa vida rural para mudarse a la ciudad. El paso del campo a un entorno urbano reducido, así como las carencias y la discriminación que enfrentó en la primaria por su origen, marcaron una etapa compleja. Lejos de frenarlo, ese contexto lo empujó a formarse por cuenta propia, a observar más y a buscar una manera de abrirse camino.

Antes de encontrar en la fotografía su oficio, también pasó por la lucha libre, actividad en la que se involucró influido por su padre. Entre entrenamientos, caídas y disciplina, aprendió a resistir, a exigirse y a levantarse tras cada golpe. Esa etapa, recordó, fue también una escuela de carácter que más tarde trasladó a su vida profesional.

La fotografía apareció por necesidad. Como el mayor de cinco hermanos, decidió trabajar desde joven y, a los 18 años, dejó sus estudios en el Plantel “Dr. Ángel María Garibay K.” de la Escuela Preparatoria de la UAEMéx para aceptar una oportunidad como reportero gráfico, aun sin dominar el manejo de una cámara. Su primer encargo fue cubrir una gira presidencial, una experiencia que lo obligó a aprender en cuestión de minutos y a confiar en la intuición que ya lo acompañaba.

Desde entonces, encontró en la imagen una forma de contar la realidad. A lo largo de su trayectoria ha cubierto sucesos políticos, deportivos, nota roja, actos públicos y escenas cotidianas, pero fue en la UAEMéx donde halló un espacio que, asegura, le permitió consolidar una mirada propia. En 2001 se integró a la universidad y desde ahí ha retratado una comunidad en constante movimiento, desde laboratorios y aulas hasta escenarios culturales y competencias deportivas.

Para Lázaro Hernández, una fotografía no se limita a mostrar un rostro o congelar una escena. Su interés, ha dicho, está en captar la emoción que hay detrás de cada gesto. Por eso, además de la cobertura institucional, mantiene una fascinación por los detalles: texturas, sombras, piedras, árboles o pequeños elementos que remiten a la observación silenciosa de su infancia.

Su carrera también ha estado ligada a los cambios tecnológicos. Vivió de primera mano la transición de la fotografía análoga a la digital y, lejos de resistirse, decidió adaptarse. Aprendió nuevas herramientas, procesos y equipos, incluso dedicando horas extra para dominar una tecnología que transformó la manera de producir y distribuir imágenes en el entorno universitario.

En ese recorrido también hubo momentos de riesgo y experiencias poco comunes, como la fotografía aérea tomada desde helicópteros, cuando aún no existían drones. Con arnés y medio cuerpo fuera de la aeronave, buscó el encuadre preciso en condiciones extremas. Esa adrenalina, ha reconocido, formó parte de una vida profesional que nunca quiso rutinaria.

Más allá de la trayectoria laboral, su historia también está atravesada por el esfuerzo familiar. Lázaro ha hablado de los sacrificios que implicó dedicar tantas horas al trabajo, pero también del orgullo que representa ver a sus hijos cursar estudios universitarios, una meta que él no pudo concluir en licenciatura, aunque sí retomó años después parte de su formación académica.

Hoy, a 25 años de haber llegado a la UAEMéx, su nombre no solo está ligado a miles de fotografías, sino a una presencia constante en la vida cotidiana de la institución. Su trabajo ha dejado testimonio de generaciones enteras de universitarios y de una comunidad que ha encontrado en sus imágenes una memoria visual compartida.

Con una trayectoria forjada entre dificultades, disciplina y sensibilidad, Lázaro Hernández López se ha consolidado como uno de los rostros detrás del archivo visual de la Autónoma mexiquense. Su historia, marcada por claroscuros, resume también la de alguien que hizo de la cámara una extensión de su forma de mirar el mundo y de contar, desde lo cotidiano, la esencia de la universidad.

Soy un experimentado Community Manager con una trayectoria desde 2016 en la gestión de páginas públicas y perfiles de renombre.
Mi habilidad para administrar diversas redes sociales, junto con mi experiencia en la creación de contenido multimedia, incluyendo fotos, videos y tomas aéreas con drones, OBS estudio y usos de motocicleta me ha permitido ofrecer una presencia en línea sólida y efectiva.
Considero que mi proactividad es una de mis mayores fortalezas, ya que siempre estoy buscando oportunidades para mejorar la presencia, mantenerlos al tanto de las últimas tendencias.